miércoles, 6 de abril de 2011

RESPIRAR




Respira profundo, una vez retener, otra vez soltar, vuelve a inhalar y a exahalar, siente como el aire entra y sale, profundo por la nariz, toma consciencia de tu respiración, como tu pecho crece y decrece. Percibe como el aire recorre tu cuerpo, chequea su trayectoria. Siente como este simple gesto te conecta cada vez más con el momento presente, aquí y ahora, deja afuera todo lo que es de afuera. Que cada inhalación traiga calma, que cada exhalación limpie. Respira, simplemente permanece. Permite que tus preocupaciones se calmen, delicada y suavemente deja que tu cuerpo se aquiete, en cada respiración deja pasar, todo pasa, todo pasa, como pasa un tren por un andén así pasan tus pensamientos, cada sentimiento, cada antigua desilusión y cada miedo futuro todo pasa, dando espacio a la claridad

Respira. Sabiendo que con cada inhalación estas recibiendo todo lo que necesitas en este preciso momento. Sabiendo que en cada exhalación estas dejando ir aquello que ya no necesitas. Detente por un momento en gratitud. Respira, cada inhalación nos brinda aquello que necesitamos y cada exhalación se lleva aquello que ya no nos sirve. Aquieta tu ritmo, permitiendo que la vida te toque. Eres capaz de sentir  la divagación, la elevada conciencia de existir simplemente. La vida es tan frágil no es más que una burbuja de agua, soplada de aquí para allá por el viento. Es asombroso pensar que luego de una exhalación vendrá una inhalación. En cada momento en cada respiración puedes percibir que estas dejando ir. Adherido/a  a nada. Cada respiración da cuenta que estás vivo/a. El aliento de la vida en este preciso momento. Nada mas, nada menos. Inhala, exhala.

El simple hecho de poner consciencia en el acto de respirar nos permite permanecer en el presente, honrar el momento presente, cada vez que realizamos ese simple ejercicio sumamos plenitud a nuestra existencia somos presencia y nos es posible tomar la sabiduría existente en cada instante, el pasado se diluye, cada cosa toma su lugar…Nada falta, nada sobra y estamos disponibles para nosotros/as mismo/as. Al respirar tomamos consiencia de nuestro centro aquello que nos sitúa en el mejor lugar de cada uno/a . Nos restamos del ruido que producen las preocupaciones, las expectativas, la crítica, la autocrítica, dejamos de gastar energía innecesariamente ¿O acaso nuestra preocupación va a mejorar en algo la condición de aquello que ocupa nuestra mente? Ciertamente no. 
Observar la fluidez de nuestra respiración nos pone en contacto con ese espacio esencial que surge cuando silenciamos nuestro dialogo interno, la práctica diaria de este simple ejercicio, hace que esta quietud se vuelva cada vez mas familiar y que permanezca cada vez mas disponible para nosotros/as. Esto es lo que muchas tradiciones espirituales llaman estado de presencia. Transitar por la existencia habitando el aquí y ahora, nos sumerge en la vida aceptando la fluidez que le es propia y más aún nos transforma a nosotros/as mismos/ en esa fluidez.
Entonces cuando el día llegue a su fin preguntate: ¿Estuviste hoy en ti? Y simplemente…RESPIRA

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