domingo, 6 de febrero de 2011

Escoger Aprender




La vida es acerca de transitar de un estado a otro, a lo largo de ella estamos constantemente enfrentados a transiciones de todo tipo momentos de crisis, de logro, de dolor, de felicidad, momentos de crecimiento…                                                                                     
Viajamos por la vida de la mano de la transformación, muy pocas veces nos damos el tiempo y el espacio para mirar conscientemente este proceso, cuando la sensación de logro es evidente abrazamos el tránsito sin problemas, todo está bien y celebramos el cambio. Pero cuando este cambio nos duele, nuestra disposición a vivirlo es distinta, hay una frase de budista cargada de sabiduría al respecto. “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” Indudablemente, no podemos evitar el dolor que a veces es parte de nuestro camino, la diferencia está en la manera que escogemos vivir este dolor. Cuando escogemos el sufrimiento nos sumergimos en las recriminaciones, en la culpa, en el dialogo interno destructivo: ¿Porqué a mi? ¿Porqué yo? Todo me pasa mi. Hacemos comparaciones, buscamos culpables y decidimos ser víctimas o en un intento desesperado anulamos la emoción, entonces todo está bien y no, no está bien…duele.

 ¿Qué hacer entonces? Mirar ese dolor, en un primer intento eso puede agudizarlo pero mirar aquello que nos duele nos permite aceptar su misterio y con la aceptación viene sanar, dejar ir, transformar aquello que nos hace sufrir en aprendizaje. Es cierto, esto es lo más difícil, pero si llegamos ahí nos restamos un montón de sufrimiento, no ver nos mantiene en un estado de sufrimiento constante, acoger ese sufrimiento como parte de la vida, como un espacio para aprender de nosotros mismos transforma. Seguramente todos y todas hemos estado enfrentad@s alguna vez a lo desconocido, al no saber, tod@s hemos sido aprendices y desde ahí hemos echado mano a nuestra capacidad de observación, a nuestra curiosidad, a nuestra perseverancia… Quizás hemos buscado a alguien que conocía ya el camino o a alguien que simplemente nos acompañara en la búsqueda. Escoger aprender nos abre al movimiento, a la posibilidad de descubrir nuevas habilidades, nuevas partes de nosotr@s mism@s.

Transitar por el dolor como aprendices nos permite ser testig@s de un profundo proceso de transformación, no solo dejando ir sino también llenándonos de posibilidades.